Como hacían cada año, saltaron el muro del cementerio la noche de Todos los Santos para jugar al escondite entre las tumbas. El ganador era quien lograba amanecer entre cruces y muertos sin haber sido localizado. Atrás la tapia, se dispersaron entre las sombras. Uno de ellos descubrió cerca del pozo un lugar que creyó perfecto para que no le encontrasen. Pasadas las horas, cuando la noche era más cerrada, intentó hacerse una almohada amontonando las hojas secas de la lápida que tenía junto a él, pero no pudo dormir, en el mármol y se enfrentó a su foto, su nombre y la fecha de esa noche.
lunes, 31 de octubre de 2016
domingo, 30 de octubre de 2016
EL ASESOR: Diario de campaña
66. Esta vez
A hemiciclo vacío Juan Cuadrado, El Asesor, sube despacio las escaleras laterales de la Cámara, escuchando aún el eco de griteríos, aplausos, abucheos y pataletas. Algunas bancadas aún huelen a decepción y a rencor, muchas a soplido largo de alivio inestable, y bastantes a cadáver recién ungido... "Pero eso, ahora, no es su guerra".
"A mí me pagan por analizar, prever y diseñar magistrales estrategias para que todos crean que el rey viste siempre fabulosas galas aunque vaya desnudo. Y esta vez ha salido bien. Ya habrá tiempo de fallar y terminar dando tumbos por platós de televisión, ejerciendo de analista político iluminado, de esos que te explican con emoticonos de whatsapp lo que hasta perogrullo se calla por evidente. Pero esta vez salió bien", piensa mientras se sienta en un escaño, el del candidato, que sabe que en realidad es suyo.
EL ASESOR: Diario de campaña (entregas anteriores)
A hemiciclo vacío Juan Cuadrado, El Asesor, sube despacio las escaleras laterales de la Cámara, escuchando aún el eco de griteríos, aplausos, abucheos y pataletas. Algunas bancadas aún huelen a decepción y a rencor, muchas a soplido largo de alivio inestable, y bastantes a cadáver recién ungido... "Pero eso, ahora, no es su guerra".
"A mí me pagan por analizar, prever y diseñar magistrales estrategias para que todos crean que el rey viste siempre fabulosas galas aunque vaya desnudo. Y esta vez ha salido bien. Ya habrá tiempo de fallar y terminar dando tumbos por platós de televisión, ejerciendo de analista político iluminado, de esos que te explican con emoticonos de whatsapp lo que hasta perogrullo se calla por evidente. Pero esta vez salió bien", piensa mientras se sienta en un escaño, el del candidato, que sabe que en realidad es suyo.
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sábado, 29 de octubre de 2016
EL ASESOR: Diario de campaña
65. Habemus presidente
Como en la mejor de sus sobremesas, con el último SÍ, el candidato puso a prueba el respaldo de su escaño, se desabrochó el botón del pantalón y se secó el sudor frío de la frente, consciente de que, si se cumplen las previsiones del Asesor, al menos, un par de años podría estar allí sentado. Ahora, su gran duda: "¿Cumplirán sus promesas? Las suyas conmigo, no con los ciudadanos, claro."
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Como en la mejor de sus sobremesas, con el último SÍ, el candidato puso a prueba el respaldo de su escaño, se desabrochó el botón del pantalón y se secó el sudor frío de la frente, consciente de que, si se cumplen las previsiones del Asesor, al menos, un par de años podría estar allí sentado. Ahora, su gran duda: "¿Cumplirán sus promesas? Las suyas conmigo, no con los ciudadanos, claro."
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jueves, 27 de octubre de 2016
EL ASESOR: Diario de campaña
64. La investidura… otra vez
El Asesor, Juan Cuadrado, se ha
pasado la noche con el hormigueo en los dedos que da escribir el discurso
definitivo para su líder. Un texto para una investidura de aplausos tibios y pocas ganas, un argumentario que quede natural pero contundente, conciliador
sin caer en el servilismo, y ameno aunque riguroso.
Después, que el discurso quede
natural y convincente en tribuna depende de las capacidades oratorias del
secretario general del PIRLA, un aspecto en el que Cuadrado no acostumbra a
tener demasiada confianza. Por su experiencia, sabe que cuando le permites a un
político salirse del corsé que le has diseñado, simplemente, la caga. Para esta
ocasión, Cuadrado ha descartado recursos tan socorridos como pedir un receso
para ir al baño, ponerle un pinganillo en el oído o hacerle llegar un papelito
con un sucinto “Cállate”.
Esperando que el candidato cumpla con los mínimos de, al menos, leer con soltura su trabajo y, dando por perdidas réplicas, dúplicas y
alusiones, hasta que llegue su turno, El Asesor dedica el día a bucear entre prensa,
buscavidas y señorías que pasillean por el Congreso, confiando en que hoy
arranque la legislatura que le encumbre.
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