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viernes, 18 de marzo de 2016

EL TITI Y EL MARQUÉS

En un mes tan literario como abril está previsto que vea la luz en formato ebook Venturas y Desventuras de El Titi y El Marqués. Un retrato canalla de dos buscabidas que pasan la suya en El Tropical, un local cuyo catálogo de personajes convierte la rutina en extraordinario virtuosismo.

Para abrir boca, la portada y el primer capítulo de esta micronovela.



I

El Titi y El Marqués se conocieron en un bar de perdedores. El primero celebraba a golpe de sol y sombra que acababa de conseguir una baja permanente. Una forma como otra cualquiera, pensaba, de vivir sin trabajar. El Marqués había malvendido las últimas joyas de la abuela para alquilar un piso en el barrio de El Titi en el que poder subsistir.
El Titi, fanfarrón y buscavidas, recogía restos de puros en Las Ventas para liar cigarros con los que oler a humo de rico en las partidas de mus.
El Marqués, genio y figura, le pedía al camarero del Ritz que le diese “una pataita al olivo pa acompañar la caña de las doce”.
El Titi es cliente del mes en los locales con neón de las periferias, y fanático del güisqui barato y la voluptuosidad embutida en lencería de mercadillo. En los clubes, da en el tobillo a las stripers con un billete entre los dedos, y cuando las chicas se agachan a por la recompensa guarda el papel e intenta colarles monedas en las braguitas.
El Marqués aún recuerda las casas de alterne en el centro, el Moet Chandon de las meriendas y las jovencitas que se costeaban la Universidad con sus visitas.


lunes, 9 de junio de 2014

VENTURAS Y DESVENTURAS DE EL TITI Y EL MARQUÉS LI

En el frenopático que es El Tropical siempre hay sitio en su delirante catálogo de personajes para una artista invitada como Angelines La Boletos. Angelines, viuda de banquero tacaño, perdón por la redundancia, se bebió la herencia de un matrimonio sin hijos y, agotadas las divisas, fue incapaz de asumir que tocaba cambiar el cuero del bemeuve por el escay del seiscientos. Buscó sin éxito otra billetera que le financiase los excesos. Y ahora, con un cuerpo tan seco como el carácter, intenta hacer la calle sin fortuna y, resignada, se gana a pulso el apodo cazando incautos que le compren boletos sin premiar y haciendo resúmenes a voz en grito de lo que ha leído en los periódicos que encuentra rebuscando en la basura.
Cuando pasa por El Tropical, Angelines La Boletos sigue siempre el mismo ritual: pide un anís seco bien cargado y una torta de Inés Rosales, se acerca al teléfono del local y llama a alguien a quien le habla a gritos de una actualidad que solo existe en su cabeza.
La parroquia de El Tropical, resoplona y resignada, espera en silencio a que La Boletos termine su resumen de prensa y respiran aliviados cuando abandona el local.
-Manolo, ¿se puede saber cuándo vas a quitar ese teléfono de una puñetera vez? -pregunta El Titi, todavía con el zumbido de los gritos agarrado al tímpano.
-Titi, ese teléfono lleva años sin señal.

viernes, 23 de mayo de 2014

VENTURAS Y DESVENTURAS DE EL TITI Y EL MARQUÉS XLVII

Una vez eliminada la máquina tragaperras de El Tropical, Manolo optó por tapar el hueco con una diana electrónica. Al tercer tuerto, consideró su decisión y pensó que sería más inofensivo cubrir con una foto panorámica de Cádiz el cerco que había dejado en la pared la maquinaria recreativa.
-¿Y esa foto Manolo? -preguntó extrañado El Titi.
-¿Pero tú no eras de Soria? -remató El Marqués.
-Sí, pero tengo la mala costumbre de veranear sin bufanda.

jueves, 8 de mayo de 2014

VENTURAS Y DESVENTURAS DE EL TITI Y EL MARQUÉS XLV


Cada sobremesa, cuando la partida de mus es Ley, y alrededor de la mesa se arremolinan moscones como atraídos por el olor dulzón del anís con hielo, El Titi se queja amargamente de que esté prohibido fumar en el interior de El Tropical.
-Esto ya no es lo que era. El mus sin tabaco no es lo mismo.
-Pero si tú ya apenas fumas, Titi -se extrañó El Marqués mientras mareaba a la aristocracia confiando en ligar una mano con la que aspirar a algo más que a envites a chica.
-Ya, pero me gusta hacer gasto.
-La verdad es que sí se echa de menos un buen puro caribeño, de esos que se disfruta cada bocanada. ¿Sabías que la palabra tabaco viene de Cuba? Fumaban las hierbas con unos tubos. Tubos. Tubacos. Tabaco.
-Marqués todo eso está muy bien, pero el tabaco solo sirve para que no se acerque la gente. Cuanto más barato y más humo eche, mejor para librarse de los mirones. Órdago a grande, chica, pares y juego.
-La madre que te parió.