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viernes, 22 de abril de 2016

DISPONIBLE VENTURAS Y DESVENTURAS DE EL TITI Y EL MARQUÉS

Tras unos años paseándose periódicamente por Micronovelas, El Titi t El Marqués finalmente han dado el salto a formato de libro digital en una edición revisada y reestructurada de las peripecias de estos dos personajes y el resto de la parroquia que acude a El Tropical.

Venturas y desventuras de El Titi y El Marqués invita al lector a conocer el peculiar y surrealista catálogo de personajes que pueblan El Tropical, un bar de barrio regentado por Manolo. Con El Titi y El Maruqés a la cabeza, cada entrega nos muestra el día a día de un grupo de apátridas y desoficiados cuyo infortunio alcanza cotas grotescas. 


Humor negro y temática social son los dos pilares básicos de los cincuenta textos que conforman esta micronovela con cuya publicación su autor, el periodista Sergio de la Marta, regresa de nuevo al mundo del microrrelato en publicaciones para ebook tras 140 #cientocuarenta.



(Pincha en la imagen para conseguir el libro)

viernes, 18 de marzo de 2016

EL TITI Y EL MARQUÉS

En un mes tan literario como abril está previsto que vea la luz en formato ebook Venturas y Desventuras de El Titi y El Marqués. Un retrato canalla de dos buscabidas que pasan la suya en El Tropical, un local cuyo catálogo de personajes convierte la rutina en extraordinario virtuosismo.

Para abrir boca, la portada y el primer capítulo de esta micronovela.



I

El Titi y El Marqués se conocieron en un bar de perdedores. El primero celebraba a golpe de sol y sombra que acababa de conseguir una baja permanente. Una forma como otra cualquiera, pensaba, de vivir sin trabajar. El Marqués había malvendido las últimas joyas de la abuela para alquilar un piso en el barrio de El Titi en el que poder subsistir.
El Titi, fanfarrón y buscavidas, recogía restos de puros en Las Ventas para liar cigarros con los que oler a humo de rico en las partidas de mus.
El Marqués, genio y figura, le pedía al camarero del Ritz que le diese “una pataita al olivo pa acompañar la caña de las doce”.
El Titi es cliente del mes en los locales con neón de las periferias, y fanático del güisqui barato y la voluptuosidad embutida en lencería de mercadillo. En los clubes, da en el tobillo a las stripers con un billete entre los dedos, y cuando las chicas se agachan a por la recompensa guarda el papel e intenta colarles monedas en las braguitas.
El Marqués aún recuerda las casas de alterne en el centro, el Moet Chandon de las meriendas y las jovencitas que se costeaban la Universidad con sus visitas.