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miércoles, 19 de octubre de 2016

EL CUÑAO DE MI CUÑADO


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El cuñao de mi cuñado prepara con primoroso virtuosismo cada viaje. Compra planos y guías, pasa semanas acumulando información sacada de wikipedia y pesa cada prenda de ropa para no superar el peso al facturar, zapato cerrado, calzado cómodo, sandalias, ropa deportiva, algo más de vestir, nunca falta una rebequita cuando viaja al Caribe, por si refresca, ni unas bermudas cuando visita el norte de Europa, por si sale bueno, el cargador del móvil, el de la tableta, el del portátil, el del ebook, la batería externa, y un cuaderno por si se queda sin batería... Pero lo que me sigue entusiasmando es que, cuando solicita asiento en el avión, continúe insistiendo en pedir plaza en la bodega, confiando apretarse un buen reserva antes de tomar tierra.

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martes, 20 de septiembre de 2016

EL CUÑAO DE MI CUÑADO

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El cuñao de mi cuñado es de los que dicen que no soportan las mentes débiles, y que por eso él ve la tele lo justito: “el fútbol, los toros y el telediario de tve”. El cuñao de mi cuñao sigue viviendo en el UHF de los ochenta. Asegura que tiene tele por la cuñada de mi cuñada, que él vive ajeno a Sálvames, Grandes Hermanos, Pesadillas en las cocinas o Juegos de Tronos. “Las series, los programas y la publicidad que se emiten ahora en televisión atontan, aborregan, es el alimento de los flojitos de sesera, que por la noche se dedican a cazar pokémons en los parques”.


Y aquí me tenéis, disfrutando una y otra vez con el vídeo del sábado pasado, en el que el cuñao de mi cuñado, pasado de Marie Brizard, baila encima de la mesa la coreografía de la última campaña de El Corte Inglés mientras apunta con el móvil a su parienta gritando que hay un Snorlax en el salón.

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jueves, 1 de septiembre de 2016

EL CUÑAO DE MI CUÑADO


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El cuñao de mi cuñado dice que él solo compra en El Corte Inglés, "porque es verdad que todo es más caro, pero también es solo calidad". Y lo que todos sabemos es que el cuñao de mi cuñado el único triángulo verde que conoce es el del ambientador de pino que cuelga del retrovisor del R5 amarillo que duerme en su garaje. Vestir polos con etiquetas de Emilio Truchi no le ayuda demasiado a mantener su credibilidad.

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miércoles, 31 de agosto de 2016

EL CUÑAO DE MI CUÑADO



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El cuñao de mi cuñado tiene mucho que agradecer al carácter cíclico de la moda. Él, cuya revista de estilismo favorita es Jara y Sedal, está encantado con la arriesgada y ocurrente tendencia en moda de llevar la riñonera sobaquera, las gafas espejadas, la camisa de flores apretada y el borsalino a rosca, porque él lleva con esas pintas desde que le firmaron la partida de nacimiento.

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martes, 30 de agosto de 2016

EL CUÑAO DE MI CUÑADO

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A pesar de ese constante alardear de relaciones públicas y don de gentes, el cuñao de mi cuñado huele a cerrado. Su constancia para hacerse fuerte junto al mueble bar de casas ajenas es digna de estudio, solo pisa la calle en Fiestas. "Tranquilos, que a la gente de esta peña los conozco yo, de aquí salimos invitados". Ni en San Fermín he visto correr tan rápido huyendo del peligro.

El riesgo de quitarle el olor a cerrado al cuñao de mi cuñado es que en el oreo siempre hay daños colaterales, víctimas inocentes que no lo ven venir. Pero al final, no nos engañemos, hablamos de supervivencia y, lo mejor es, cuando ves que ha hecho presa, andar hacia atrás para que si mira de reojo piense que sigues avanzando, y huir masticando una plegaria por el pobre incauto que acaba de ser sacrificado para contentar a los dioses del cuñadismo.

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lunes, 22 de agosto de 2016

EL CUÑAO DE MI CUÑADO

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El cuñao de mi cuñado es el que siempre saluda con un “estás más gordo” acompañado de una amplia sonrisa de gilipollas en fase terminal.

Amparado en la estúpida creencia de que la sinceridad está íntimamente ligada al “digo lo que me sale del nardo y te lo llevas puesto aunque te ofenda, porque yo soy así y mi misión en la vida es abrirte los ojos y que te enfrentes a esa realidad que vives que para mí es una mierda”, el cuñao de mi cuñado se queja amargamente de que la gente no está preparada para escuchar su verdad.


Después de más de dos décadas de matrimonio, todos nos preguntamos cómo es posible que el cuñao de mi cuñado siga casado con la cuñada de mi cuñada. Quizá sea porque es la única que no se reprime las ganas de decirle que cada día está más tonto cuando le escucha que cada día está más gorda.

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miércoles, 17 de agosto de 2016

EL CUÑAO DE MI CUÑADO






El cuñao de mi cuñado está convencido de que unas terceras elecciones va a favorecer a todos los partidos: “Los de Podemos le han visto las orejas al lobo y volverán a votar para que no salga una mayoría absoluta del PP. Las últimas encuestas dicen que el PSOE se está recuperando, así que los suyos se vendrán arriba. Los simpatizantes de Ciudadanos intentarán que no convierta en UPyD. Y los del PP es lo que hacen cada domingo electoral, así que no se van a poner ahora a cambiar las buenas costumbres”.

Y esto lo dice un tipo que, aunque dice ser votante del PSOE desde que González gastaba pana, se ha pegado dos años diciendo que Podemos es el “aire fresco que necesita este país para acabar con la vieja política”, que meses después defendía a ultranza que “la mejor opción es Ciudadanos, porque son jóvenes, guapos, hablan bien y no quieren convertir esto en Venezuela”, y terminó votando al PP porque todos dicen que Ciudadanos “es el partido de los cuñados”.


Generalmente, el cuñao de mi cuñado hace este sesudo análisis lo hace tirando de barra de bar, mientras comparte con todo el que está en un perímetro de dos metros las migas de patatas fritas que se mete a puñado en la boca, y contando las marcas de espuma que deja la cerveza en el vaso de caña. “Una cerveza hay que saber tirarla, pero también hay que saber beberla. Y eso muy pocos lo hacemos bien”.

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sábado, 30 de julio de 2016

EL CUÑAO DE MI CUÑADO

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Seguro que conoces al cuñao de mi cuñado, porque el cuñao de mi cuñado conoce a todo el mundo. El cuñao de mi cuñado es el apretacroqueta del cóctel, la cesta del monaguillo, el moco sin pañuelo, el que sobra en la boda, el que aplaude a destiempo, la factura sin pagar, el que va al cine a comer patatas, la viga en el ojo, el runner con sobrepeso, el listo de clase, el tonto del bote... el que desprecia a la gente que es como él.

Fiel defensor del turismo familiar de Magaluf y de los paseos con los niños para ver escaparates por Amsterdam, el cuñao de mi cuñado siempre viaja mejor, más lejos y más barato.

El cuñao de mi cuñado es un selfie, una foto de piernas con gin tonic en la playa, la instantánea de un plato de cochinillo, perdón por la redundancia.

Subido a su púlpito de mahou, el cuñao de mi cuñado es capaz de meterte el Brexit, los pactos de gobierno, Pokémon GO, la física molecular y la final de Gran Hermano en una misma frase.

El cuñao de mi cuñado representa todo lo que es, todo lo que soy, todo lo que eres, todo lo que detesto.


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