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martes, 18 de octubre de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña

63. Piedra, papel, tijera




El Asesor reconoce que el talón de Aquiles de su creatividad es la calma chicha, el erial que supone la ausencia de polémica, dimes y diretes que enconen el día a día con propios y con extraños. Sin elecciones, sin gobierno y sin una mala crisis interna que echarse a la boca, Juan Cuadrado tiene que conformarse con asistir como espectador a las marejadas que asedian otros barcos. Algunos en los que faltan brazos para achicar tanta agua, y otros en los que a falta de iceberg ya buscan ellos cómo hacer vías de agua. "Ya me gustaría a mí poder llenar portadas con solo poner a la gente del PIRLA a jugar a "Piedra, papel y tijera".



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miércoles, 5 de octubre de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña

62. Después de la tormenta




El Asesor no tardó en entrar en el despacho del candidato con una orgullosa sonrisa y un “tranquilo jefe, después del vodevil, las terceras están cada vez más lejos”. Después sacó el cuaderno de la chaqueta, algo así como su Oráculo de Delfos de bolsillo y le planteó lo que iba a pasar: “los que lo tienen todo ganado intentarán sacar provecho para pedir más de lo que merecen, y los que están al borde del cerrado por derribo procurarán que todos crean que dar su brazo a torcer costará mucho más de lo que realmente será. Escenificar el abrazo del oso es un puro trámite. Una abstención en bloque parece conceder más de lo admisible, señalar a seis sería como echarles a los caballos. Para estos casos la libertad de voto asegurando unos mínimos suele ser una opción más que razonable y bla , bla, bla…”

Mientras Juan Cuadrado hace alarde de locuacidad, el candidato, que dejó de escucharle cuando le aseguró que no habría de nuevo elecciones, mira con cierta envidia a los partidos grandes, con capacidad para convertir en chirigota sus guerras intestinas, la reubicación de alumnos díscolos en sus pupitres del Congreso y un ángel caído abonado al pucherete.


“…bla, bla, bla y mientras todo esto sucede lo más importante es que tú podrás sine die seguir bebiendo en el bar del Congreso tus gintonic a precio de saldo”.

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jueves, 29 de septiembre de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña

61. No es lugar para hipsters



Repasando la prensa diaria, el candidato empezó a comprender aquella sentencia que, a modo de consejo, hizo su Asesor, Juan Cuadrado, cuando él mismo ideó, ejecutó y aplastó una crisis interna en el PIRLA diseñada a medida para favorecer los intereses del candidato. Entonces, Cuadrado le explicó que en los partidos las intrigas palaciegas están a la orden del día, que más que vigilar la espalda propia, lo más recomendable es tener siempre a la vista las de los demás. "En este negocio, cada vez que escucho aquello de 'Cuando veas las barbas de tu vecino cortar...', yo siempre les digo que la política no es lugar para hipsters".

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sábado, 3 de septiembre de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña


56. Pesadillas



Desde hace unos días, el candidato protagoniza, casi cada noche, un angustioso sueño en el que un par de ujieres intentan por todos los medios desalojarle de su escaño. Él se resiste cual activista de femen, pero le acaban reduciendo y se despierta justo en el momento en el que le estampan la cara sobre el botón del SÍ. El candidato no ha querido decirle nada a Juan Cuadrado. El Asesor, como buen trepa, va más allá de la suspicacia y no quiere que piense que desconfía de sus predicciones y su talento. Pero con tanto hablar de nuevas elecciones no hay mañana que el candidato no amanezca empapado en un sudor frío que le recorre toda la espalda. Aunque lo que más le molesta no es despertarse más mojado que un niño recién meado, lo que más le fastidia es que los desvelos sean también en fin de semana, "el subconsciente ya no respeta ni el merecido descanso de un diputado".

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jueves, 25 de agosto de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña

52. El Complejo de Aristóteles y la paga



El Asesor, Juan Cuadrado, repasa prensa y redes estupefacto por el aluvión de críticas a los negociadores contorsionistas. "No sé a qué viene tanta indignación por las concesiones. A ver si ahora voy a ser yo el único que sabía que no dejan de ser los hijos de buena familia que, moderadamente díscolos, juegan sus cartas haciendo malabares entre el Complejo de Aristóteles y el no contrariar demasiado a papá para no quedarse sin paga".

Cuadrado, que habría estado encantado con poder contar aunque fuera con un papel de figurante sin frase en esta representación, espera pacientemente a que llegue el momento para desplegar todas sus artimañas publicitarias de política de cartón piedra.

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miércoles, 17 de agosto de 2016

EL CUÑAO DE MI CUÑADO






El cuñao de mi cuñado está convencido de que unas terceras elecciones va a favorecer a todos los partidos: “Los de Podemos le han visto las orejas al lobo y volverán a votar para que no salga una mayoría absoluta del PP. Las últimas encuestas dicen que el PSOE se está recuperando, así que los suyos se vendrán arriba. Los simpatizantes de Ciudadanos intentarán que no convierta en UPyD. Y los del PP es lo que hacen cada domingo electoral, así que no se van a poner ahora a cambiar las buenas costumbres”.

Y esto lo dice un tipo que, aunque dice ser votante del PSOE desde que González gastaba pana, se ha pegado dos años diciendo que Podemos es el “aire fresco que necesita este país para acabar con la vieja política”, que meses después defendía a ultranza que “la mejor opción es Ciudadanos, porque son jóvenes, guapos, hablan bien y no quieren convertir esto en Venezuela”, y terminó votando al PP porque todos dicen que Ciudadanos “es el partido de los cuñados”.


Generalmente, el cuñao de mi cuñado hace este sesudo análisis lo hace tirando de barra de bar, mientras comparte con todo el que está en un perímetro de dos metros las migas de patatas fritas que se mete a puñado en la boca, y contando las marcas de espuma que deja la cerveza en el vaso de caña. “Una cerveza hay que saber tirarla, pero también hay que saber beberla. Y eso muy pocos lo hacemos bien”.

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lunes, 8 de agosto de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña



47. El vestidor

Encerrado en casa desde hace días, el candidato mira el vestidor desde la cama, y espera la decisión final de unos y otros contemplando su muestrario de chaquetas, confiando en saber pronto cuál tendrá que ponerse.


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domingo, 3 de julio de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña

35. Una semana

Una semana después de la jornada electoral, el candidato y el Asesor gestionan el éxito logrado reflexionando ante un fajo de billetes morados sobre la mesa de despacho.

-A esto hay que darle salida cuanto antes, los van a sacar de circulación -informa Juan Cuadrado -Por cierto, han llamado otros tres. Para lo mismo.

-A este paso nos vamos a conocer todos los hoteles de carretera de la A1. Por cierto, ¿qué pasa con Venezuela?

-Nada que yo sepa.

-Me preocupa. Desde hace una semana no dicen nada de Venezuela en los informativos. ¿Te imaginas que se ha arreglado todo y nosotros aquí sin saberlo?


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miércoles, 29 de junio de 2016

ACAMPADA

Indignado por los resultados, se dedicó a quemar papeles antes de abandonar el despacho en el que había acampado durante tres legislaturas.

jueves, 16 de junio de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña

20. La vida es puro teatro

Juan Cuadrado, el Asesor, después de conseguir que todos los focos se dirigieran a su candidato se esmeró en una perfecta escenografía, hecha a la medida de la estrella de rock que creía entre sus manos.

Cuando mandaron la convocatoria de prensa, los escándalos del secretario general del PIRLA ocupaban ya horas de televisión y radio en tertulias convenientemente sesgadas. La querencia por las faldas del candidato era lo que esa anodina campaña necesitaba. Las decenas de medios acreditados querían carnaza, y ahí estaba Cuadrado dispuesto a darles de comer.

Se ocupó de poner distancia entre los redactores y el atril elevado en el que situar a un candidato que saltó a escena tras un medido retraso respecto al horario previsto. Fue un discurso breve, leído cumpliendo con los énfasis acotados en los márgenes que concluyó con un: “entenderán que no admita preguntas, se trata de un tema exclusivamente personal que se está usando para dinamitar mi carrera política de una manera indigna. Pero les invito a que se tomen el tiempo que consideren oportuno para ver los documentos que me exculpan”.

Los siete tochos, con más de tres mil páginas cada uno, estaban en el interior de una sala acorazada, con la parafernalia de un arco y dos guardias de seguridad en la puerta y una única luz que impedía una lectura cómoda y ágil. “Deben entrar de uno en uno, sin teléfonos móviles, cuadernos, ni cámaras. – Informó Cuadrado. -Estarán siempre acompañados por un miembro del gabinete de comunicación y, como son muchos, tienen cinco minutos para examinar la documentación. Que si no esto se eterniza. Espero que sepan valorar en sus crónicas este ejercicio de transparencia”.



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martes, 7 de junio de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña

12. En mallas

El candidato del PIRLA, cumpliendo con su condición de rémora electoral, tiene por costumbre encapricharse de lo que ya han hecho otros para llamar la atención, sin dejar ni medio metro al sentido común para entender que lo que ya ha sorprendido difícilmente vuelve a hacerlo.

“Quiero esto”, se desayunó el asesor Juan Cuadrado sin apenas tiempo para digerir un desayuno sin que el estómago le diese vueltas al ver lo que le enseñaba el candidato. En su monitor tenía unas fotos de un expresidente corriendo por la playa al más puro estilo Benidorm en temporada baja; de otro dándole al abdominal, enfermo de vigorexia esteparia; y un vídeo de otro de los candidatos con andares de ánade con tacón alto prieto.

Asumido el reto, el asesor consideró que tampoco estaba tan mal lanzar el mensaje de vida saludable, de candidato activo, vital, que avanza… La maquinaria empezó a trabajar en su cabeza y el resultado fue una idea genial, de esas que nunca fallan: un mitin informal en un gimnasio. Sobre las bicicletas de spinning, que es conocida por todos la afición sedente del líder.


Cuadrado aceptó que la candidata consorte eligiera la ropa, “que ella tiene muy buen gusto”, aseguró su marido orgulloso. Cuando, a la mañana siguiente, el asesor se enfrentó a portadas, vídeos, memes y mofas de todo tipo con el candidato como protagonista. Su imagen enfundado en unas mallas imposibles, con camiseta flúor ombliguera, calentadores y cintillo, le sirvió al asesor para confirmar que el gusto de la lideresa radicaba exclusivamente en sus papilas gustativas.


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miércoles, 1 de junio de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña

9. Plumillas

En sus años como Asesor había tropezado con políticos que convertían la torpeza ante los medios en virtuosismo. Balbuceos, silencios incómodos, mirandas perdidas, sudores fríos, sollozos, apresuradas huidas al baño… Cuadrado conocía como la palma de su mano el catálogo de desatinos.

Teniendo en cuenta las capacidades de quienes le contrataban, a Juan Cuadrado no le quedaba otra que controlar la exposición de estos a los plumillas.  Aunque, suele pasar que él y sus clientes tienen formas muy distintas de acercarse a los juntaletras.

El candidato, lejos de todo pudor, es partidario de amenazar públicamente a los díscolos, mandar cuestionarios con las preguntas que quiere que le hagan, y asalariar a su particular guardia pretoriana en los medios. Un ejército de afines a quienes tener contentos, con la barriga llena y la esperanza de una jefatura de gabinete de comunicación.

Por su parte, Cuadrado es más de aprovechar la ausencia del candidato para moverse en la trastienda de los medios al grito de “tranquilos chicos, relajaos, que yo no soy el enemigo,  somos todos compañeros”, mientras con una cínica sonrisa anota mentalmente la lista negra de enemigos a los que marcar más de cerca que Goikoetxea a Maradona.


En cualquier caso, dos formas de despreciar a unos periodistas y a una profesión empeñados en demasiadas ocasiones en alimentar ese desprecio.



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martes, 17 de mayo de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña

6. El chófer

En Matías, el chófer del candidato, la endogamia del partido la delataban el labio caído, la mirada ausente y el sobrepeso... Y su forma de presentarse, que fulminaba de inmediato cualquier posibilidad de duda: "Hola, soy Matías, el primo del candidato. Bueno y también su chófer".

Desde que el candidato tocó cargo público como edil en una pequeña localidad, hizo ver a los vecinos la necesidad imperiosa de que el alcalde de un pueblo de trescientos habitantes contase con conductor. E impuso que esa figura la ocupase Matías. " Es la persona más indicada, primero porque sabe conducir, y luego porque yo necesito alguien de absoluta confianza, que no vaya contando por ahí contando lo que escucha en el coche oficial". El segundo punto del orden del día fue la política de transparencia.

Incomprensiblemente, con a fulgurante escalada de cargos del candidato, una institución tras otra fue asumiendo el argumento de chófer por consanguineidad. La oposición se limitó a alguna carta abierta en la prensa regional y alguna coplilla en sede parlamentaria "A mi primo me lo arrimo". Y así había llegado Matías a convertirse en el hombre de confianza al volante del aspirante a la presidencia.


La familia de Matías y del candidato habían aplicado este patrón de conducta desde que el hombre es hombre. El chófer acostumbra a estrenar nuevas amistades contando la anécdota de cuando su abuelo era conductor del gobernador civil hace más de setenta años. " Lo primero que le dijo fue. Tu aquí. Ver oír y callar. Y no miras para atrás ni para dar los buenos días. Y así fue hasta que un día le ordenó parar en mitad de una carretera perdida de la mano de Dios para hacer aguas menores. Mientras el gobernador regaba la cuneta, un golpe de viento cerró la puerta y mi abuelo, que era muy bien mandao, sin mirar atrás, arrancó".

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sábado, 14 de mayo de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña

5.-Lealtad, endogamia y silencio

Juan Cuadrado, el Asesor, no tardó en cerciorarse de que, cumpliendo los patrones de toda estructura clásica de partido, el PIRLA sustenta la relación con sus afiliados, su particular ejército, en tres principios básicos: lealtad, endogamia y silencio.

Con la lealtad se garantiza que los afiliados no cuestionen ni una sola de las decisiones del PIRLA, por descabelladas que estas puedan ser o parecer, que lo parecen y lo son.

Como si se tratase de una estafa piramidal cualquiera, el partido engrosa filas fomentando la endogamia entre sus miembros. El primer paso es que hermanos engañen a hermanos, padres, madres, sobrinos… y, superada esa fase, lograr que sus relaciones sociales, sus matrimonios, sus vidas giren en torno al partido. Como recompensa, el PIRLA se encarga de dotarles de los recursos necesarios para vivir, a cada uno en función de su grado de implicación: un puesto en la imprenta municipal, una concejalía de Urbanismo, una presidencia de Diputación, un cargo de diputado… o la joya de la corona, un escaño en el Senado.

El silencio es causa y consecuencia de las anteriores. Ningún soldado denuncia a otro del mismo ejército, y mucho menos si es familia. Eso supone que “lo que pasa en el PIRLA, se queda en el PIRLA”, hasta que un juez se pone pesado y amenaza con más años de cárcel de lo deseable. Ahí y solo ahí, es cuando este cimiento empieza a cimbrear, lo que conlleva un inevitable efecto dominó.


Alguna vez, alguien le dijo a Cuadrado: "Un ejército satisfecho es un ejército bien alimentado". Cuando el Asesor vio las dimensiones que gastaba el conductor del candidato pensó: "Y el PIRLA da bien de comer”. 

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miércoles, 11 de mayo de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña

4.-El Partido

Asumidos los mimbres del candidato, el siguiente paso del asesor es analizar los del partido para completar el cesto. Confirmar que el PIRLA (Partido Independiente Revolucionario para Liberales Autónomos), iba a dar tanto castigo como su líder era tan sencillo como acercarse a sus principios fundacionales.

Con un origen de sobremesa larga y vaso ancho, unas siglas con menos sustancia que un tertuliano de reality, y un programa tan de centro como flexible para escorarse a izquierda o derecha según conveniencia, el PIRLA era el caramelo envenenado que Juan Cuadrado estaba llamado a convertir en principal fuerza política del país.

Terminado el primer asalto, Cuadrado se retira a su rincón, más azotado que una alfombra vieja mientras tamborilea con el lápiz en su cuaderno de notas y piensa: “Juanito, Juanito. Con estos bueyes tenemos que arar”.

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lunes, 9 de mayo de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña

3.-Conociendo el terreno

Juan Cuadrado, El Asesor, sabe que tras las presentaciones, lo primero que hay que preguntar a un candidato es: “¿Y hay algo que nos puedan echar en cara en campaña? Ya sabe, ¿algún comportamiento inadecuado que nos pueda generar problemas futuros?”.

También sabe que la reacción suele ser siempre la misma, unos instantes simulando como que hacen memoria y una enumeración de sin importancias. “Pues, buscando mucho: alguna comida institucional para cerrar acuerdos, pero comer hay que comer; ocasionalmente he usado el coche oficial para llevar a los niños al colegio, hacer la compra, quizá un viaje a la playa con la familia, lo habitual; no descarto que alguien de la familia haya pagado algún arreglillo en B, como en todas las casas; bueno, y algún viaje sin la familia, ya sabe. Naderías”.


Mientras el candidato habla, el asesor traduce cada dato que apunta en su cuaderno: “No hace falta rascar mucho para saber que ha dejado tiritando cada tarjeta institucional que ha pasado por sus manos; coche, chófer y jet privado si no sale de su sueldo hasta para comprar el pan; familiares hasta tercer grado dirigiendo offshore de las que solo él conoce su existencia; bueno, y algún viaje sin la familia, ya sabe. Naderías”.

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viernes, 6 de mayo de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña

2. El Candidato

Le costó darse cuenta de que su interlocutor, parapetado tras una mesa que ocupaba la mitad del despacho, se había puesto de pie. El candidato condensaba en su diminuta anatomía de metro sesenta todo un catálogo de despropósitos.

Una sudorosa calvicie mal gestionada, patilla ancha, bigote estrecho, pecho abundante y caído sobre la inmensidad de una barriga tonelera... Alejaban a aquel tipo de los cánones que definen a los aspirantes electorales que arrasan en las urnas solo con el porte.

La indumentaria: traje de encargado de SEPU, corbata de nudo ombliguero con lamparón, calcetín blanco, pantalón tobillero y mocasín desgastado, tampoco ayudaba.

De locuacidad andaba tan justo como de escrúpulos. De ego e irrealidades andaba bien servido.

"Tranquilo chaval, que con esta percha y este piquito de oro no vas a tener que hacer mucho para que ganemos".

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miércoles, 4 de mayo de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña

Empezó a forjar fama alejando a los candidatos de los paseos por el centro urbano, los achuchones de octogenarios y los besamanos a bebés. Sus innovadoras propuestas pasaban por hacer saltar al candidato en paracaídas, dar mítines en lo alto de mesas de concurridas churrerías, dejarlos ver en clases de zumba, campeonatos de lanzamiento de hueso de oliva, carreras de camareros con tacones…

Antes de llegar hasta aquí, trabajó como asesor para alcaldes aficionados al vaso largo sin hielo, responsables de Diputación afines al ocio con dinero ajeno, presidentes autonómicos entregados a los líos de faldas, directores generales expertos en tropezar con los tantos por ciento que se pierden por el camino, y ministrables abonados a la torpeza.

Rodeado de mediocridad, no tardó en convertir sus desatinos en virtuosismo.

Unos políticos incapaces de hacer su trabajo y una repetición de elecciones como consecuencia de esa incompetencia, la ocasión ideal para encumbrarse como asesor de un partido sin programa, unas siglas sin sentido y un candidato sin carisma.


“Hola, soy Juan Cuadrado, el asesor, y vengo a convertirle en Presidente”.


jueves, 17 de julio de 2014

BIENVENIDO A LA CASTA



-Bienvenido. Le estábamos esperando. Ha sido usted muy puntual y eso nos gusta. Cuando le pides a alguien que llegue a una hora exacta y lo hace denota formalidad, educación y, lo que es más importante, obediencia. Y eso es lo que buscamos. -saludó el anfitrión, de espaldas al recién llegado, mirando a través de los ventanales de la última planta de aquella torre de oficinas desde la que se controlaba la inmensidad de un cielo recortado por rascacielos. 

El recién llegado entró sumiso y sonriente a la enorme sala de reuniones de la planta 37. En el centro de la sala, había una enorme mesa de cristal aún con las tazas de café a medio apurar. Contó hasta doce puestos y la presidencia, y entonces entendió que su interlocutor omitiese por sistema la primera del singular. 

-Hemos examinado minuciosamente su perfil y es usted exactamente la persona que necesitamos. En su trayectoria ha demostrado ser ambicioso, maleable y con una forma muy particular de entender el servicio público. También hay algunos pecadillos de juventud que sabremos perdonarle. Incluso nos vendrá bien para crear su imagen. La contradicción, el renegar del pasado y el conflicto nunca vienen mal para avivar el debate y forjar odios y adhesiones inquebrantables. 

En apenas un par de legislaturas se había convertido en una de las promesas de su partido. Compaginó su labor como alcalde con la de diputado regional y consejero en más de una docena de empresas públicas. De ahí, pasar a la política nacional y tener su cuota en los informativos con algún que otro sonoro titular, cuando sustituía a los primeros espadas, no fue complicado. La concesión a conveniencia de varias operaciones urbanísticas, aplicando una más que laxa interpretación de la legislación vigente, y siguiendo el dictado de un constructor que le aseguró que, "Nos vendrá bien a todos", le permitió cambiar de casa, de coche y de nivel de vida sin preocuparse demasiado en guardar las apariencias. Y ahora, cuando el partido busca nuevas caras y él pretende decididamente abandonar la segunda fila, recibe una llamada de alguien que le insta a reunirse con ellos, "Un influyente grupo que puede ayudarle a conseguir sus objetivos". 

-¿Mi imagen? -preguntó al fin el aludido, que aun no sabía muy bien qué beneficio podría sacar de aquel encuentro. 

-Su imagen como Presidente. Es usted quien hemos elegido para que gobierne este país. 

-Le informó el anfitrión todavía mirando a través de la pared de cristal que hacía las veces de fachada. 

-Yo le... les agradezco la confianza, pero me temo que eso no depende de ustedes, sean quienes sean, forma parte de la decisión de los ciudadanos. 

El hombre se giró y el candidato pudo verle por primera vez. Un tipo impecablemente vestido, con una elegancia propia de quien la hereda, y media sonrisa en la cara, al que le calculó algo más de setenta años. -Su ingenuidad también nos vendrá bien. Usted será el próximo Presidente. A partir de ahora empezará a entender que la gente, sus ciudadanos, no hacen lo que hacen, ni dicen lo que dicen por voluntad propia. Sin ser conscientes de ello, hacen, dicen y piensan lo que nosotros queremos. 

-Pero... ¿Quiénes son ustedes? 

-El poder. 

-Perdóneme, pero no entiendo. ¿Qué poder? ¿El de la política, el del dinero? -aquel extraño proceder le hizo desconfiar de su interlocutor. Todo era lo suficientemente raro como para sospechar que había micrófonos y cámaras ocultas con alguien al otro lado encantado de tirar al traste su carrera. 

-Un poder que está por encima de los bancos y de los gobiernos –continuó-. Tenemos a ambos a nuestro servicio. Nosotros decidimos y nuestras decisiones condicionan el devenir del mundo. Nos valemos de gente como usted para que satisfagan nuestras necesidades. Nosotros le colocamos en un puesto que le permitirá vivir como un privilegiado el resto de sus días y, a cambio, acata nuestras órdenes. No se apure, por impopular que le pueda parecer lo que podamos llegar a pedirle, piense siempre que mayor será su recompensa cuanto mayor sea la dificultad. Eso sí, no se lleve a engaño, seremos siempre nosotros los que marcaremos las reglas, los que pondremos el precio. 

-¿Algo así como el Club Bilderberg? 

El anciano respondió con una elocuente carcajada. -No se equivoque, el Club Bilderberg y toda esa suerte de reuniones seudoclandestinas no son más que el divertimento de unos cuantos ricos con ganas de jugar a ser más poderosos de lo que realmente son. Nosotros vivimos en un confortable anonimato que nos hace inexpugnables. Si no saben quiénes somos no pueden conocer nuestras debilidades. Nadie puede atacar aquello que, aunque intuya y le afecte, no tiene la certeza de que existe. 

-Vaya, por lo que parece debo sentirme todo un privilegiado. 

-Lo es. 

-¿Y puedo saber cómo piensan manipular las mentes de los ciudadanos para llegar a convertirme en Presidente? 

-Sabemos que por su experiencia ha tenido ocasión de comprobar lo volubles que son medios de comunicación y periodistas a la hora de aplicar los principios que, sobre el papel, rigen su profesión. La utopía de que los medios y sus asalariados trabajen en libertad es algo que no nos interesa. Los buenos periodistas, por tenaces que sean, conseguimos sacarlos de la profesión sin demasiados problemas. La precariedad en la que viven el resto les ha hecho aprender rápidamente que el adoctrinamiento es la mejor salida, de hecho, muchos no sabrían gestionar tanta libertad. Sin unas buenas directrices que desayunarse cada mañana no sabrían hacer su trabajo. Al fin y al cabo, los gobiernos por un lado y las empresas editoriales por otro no dejan de ser esa servil mordaza que algunos tan obedientemente están dispuestos a ponerse a cambio de migajas. No tema por su imagen como triunfador. Mientras nosotros hablamos, su nombre ya está sonando en las tertulias de radio y televisión más populares del país. 

-Y, cuando lleguen esas medidas impopulares, ¿cómo lograremos -se incluyó decididamente en el equipo - aplacar la ira de los ciudadanos? ¿Contaremos con suficientes medios para eliminarlas por la fuerza? 

-Las demostraciones de fuerza son el recurso de gobiernos incapaces a los que les dejamos hacer siempre que sus decisiones no afecten a nuestros objetivos. Es mucho más eficaz jugar con el miedo. El miedo es nuestra gran arma. La forma de amansar al pueblo. Sacar a los fantasmas al centro de la pista de baile y que hagan ellos el trabajo, sin necesidad de poner ejércitos de antidisturbios en la calle. Unos padres que tienen que dar de comer a sus hijos terminarán por aceptar cualquier contrato, por leonino que sea, si le haces creer que todo lo que venga puede ser peor. A cualquier persona con ánimo de manifestarse se le disuade mostrando algunas cabezas de turco. Cuanto más injusta sea la decisión más eficaz será el miedo. El miedo es una herramienta extraordinaria para lograr nuestros propósitos También es importante el temor que genera no saber hasta qué punto saben de ti y cómo pueden usarlo en tu contra. La información es tan poderosa como el dinero. Y hemos logrado que esos ciudadanos suyos nos entreguen mansamente sus vidas a través de las redes sociales, de sus compras por internet, de cada acción que hacen en su día a día. Datos con los que nos entregan todo un catálogo de puntos débiles y, al mismo tiempo, abren una puerta para que les hagamos llegar los mensajes de adoctrinamiento que consideremos oportunos en cada momento. Todo lo que pasa en la sociedad a lo largo y ancho del mundo tiene algo que ver con nosotros. Cuando escuche hablar en los informativos de un gran conflicto, mire en el otro lado del mapa, seguro que estamos haciendo algo que no nos interesa que se sepa. Es habitual que la gente corriente piense que los grandes negocios se hacen con la venta de armas, o de petróleo, pero es mucho más productivo tener parados varios barcos con toneladas de grano para subir a antojo bienes básicos como el pan. En la pobreza intelectual y económica de la masa está nuestro gran negocio. 

-Vaya, veo que lo tienen todo atado y bien atado. Pero no deja de sorprenderme que estén tan seguros de mi fidelidad solo por dinero. 

-Como le he dicho, tenemos todo lo que necesitamos para garantizarnos su entrega a nuestra causa. No pierda el tiempo en dignidades. Si se decide a traicionarnos, sacrificarle, arruinarle la existencia, será tan sencillo como encumbrarle. 

-Pero han pasado por alto un par de detalles. 

El anciano le miró con sorpresa: -¿Puedo saber cuáles? 

-El primero es que subestiman el poder de un pueblo enfurecido. Creerse con capacidad para revertir la voluntad de un hombre desesperado es osado, hacerlo con una sociedad desesperada es delirante. El segundo, que entrevistándose conmigo usted, ustedes, ya no son anónimos. 

-Se equivoca en ambos casos. Por una parte, es usted quien infravalora nuestra capacidad. Por otra, esta reunión nunca se ha producido, antes de que usted salga del ascensor de este edificio aquí no habrá nada, no quedará rastro de que hemos estado en este lugar. Y en lo que a mí respecta, jamás podrá tener la certeza de saber si soy quien le he dicho ser o un mero interlocutor que cumple órdenes. Recuerde, ser invisibles nos hace invulnerables -sonrió triunfal. 

-En realidad, ustedes nunca tendrán la certeza de si todo lo que hice estos años era exclusivamente para llegar a esta reunión. Quizá jamás me haya interesado hacer política. Puede que aún quedemos periodistas tenaces. Es cierto, la información es más poderosa que el dinero. Así que, sea usted quien sea, sonría a cámara, el pueblo que desprecia estará encantado de conocerle. 


viernes, 22 de noviembre de 2013

EL ASESOR

El Asesor no tardó en aprender que, para sobrevivir, debía poner más empeño en el aplauso que en el consejo.