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martes, 17 de mayo de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña

6. El chófer

En Matías, el chófer del candidato, la endogamia del partido la delataban el labio caído, la mirada ausente y el sobrepeso... Y su forma de presentarse, que fulminaba de inmediato cualquier posibilidad de duda: "Hola, soy Matías, el primo del candidato. Bueno y también su chófer".

Desde que el candidato tocó cargo público como edil en una pequeña localidad, hizo ver a los vecinos la necesidad imperiosa de que el alcalde de un pueblo de trescientos habitantes contase con conductor. E impuso que esa figura la ocupase Matías. " Es la persona más indicada, primero porque sabe conducir, y luego porque yo necesito alguien de absoluta confianza, que no vaya contando por ahí contando lo que escucha en el coche oficial". El segundo punto del orden del día fue la política de transparencia.

Incomprensiblemente, con a fulgurante escalada de cargos del candidato, una institución tras otra fue asumiendo el argumento de chófer por consanguineidad. La oposición se limitó a alguna carta abierta en la prensa regional y alguna coplilla en sede parlamentaria "A mi primo me lo arrimo". Y así había llegado Matías a convertirse en el hombre de confianza al volante del aspirante a la presidencia.


La familia de Matías y del candidato habían aplicado este patrón de conducta desde que el hombre es hombre. El chófer acostumbra a estrenar nuevas amistades contando la anécdota de cuando su abuelo era conductor del gobernador civil hace más de setenta años. " Lo primero que le dijo fue. Tu aquí. Ver oír y callar. Y no miras para atrás ni para dar los buenos días. Y así fue hasta que un día le ordenó parar en mitad de una carretera perdida de la mano de Dios para hacer aguas menores. Mientras el gobernador regaba la cuneta, un golpe de viento cerró la puerta y mi abuelo, que era muy bien mandao, sin mirar atrás, arrancó".

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sábado, 14 de mayo de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña

5.-Lealtad, endogamia y silencio

Juan Cuadrado, el Asesor, no tardó en cerciorarse de que, cumpliendo los patrones de toda estructura clásica de partido, el PIRLA sustenta la relación con sus afiliados, su particular ejército, en tres principios básicos: lealtad, endogamia y silencio.

Con la lealtad se garantiza que los afiliados no cuestionen ni una sola de las decisiones del PIRLA, por descabelladas que estas puedan ser o parecer, que lo parecen y lo son.

Como si se tratase de una estafa piramidal cualquiera, el partido engrosa filas fomentando la endogamia entre sus miembros. El primer paso es que hermanos engañen a hermanos, padres, madres, sobrinos… y, superada esa fase, lograr que sus relaciones sociales, sus matrimonios, sus vidas giren en torno al partido. Como recompensa, el PIRLA se encarga de dotarles de los recursos necesarios para vivir, a cada uno en función de su grado de implicación: un puesto en la imprenta municipal, una concejalía de Urbanismo, una presidencia de Diputación, un cargo de diputado… o la joya de la corona, un escaño en el Senado.

El silencio es causa y consecuencia de las anteriores. Ningún soldado denuncia a otro del mismo ejército, y mucho menos si es familia. Eso supone que “lo que pasa en el PIRLA, se queda en el PIRLA”, hasta que un juez se pone pesado y amenaza con más años de cárcel de lo deseable. Ahí y solo ahí, es cuando este cimiento empieza a cimbrear, lo que conlleva un inevitable efecto dominó.


Alguna vez, alguien le dijo a Cuadrado: "Un ejército satisfecho es un ejército bien alimentado". Cuando el Asesor vio las dimensiones que gastaba el conductor del candidato pensó: "Y el PIRLA da bien de comer”. 

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viernes, 13 de mayo de 2016

CINE CLÁSICO

Entusiasta del cine clásico, le gusta imaginar la vida en blanco y negro, con blancos puros, grises vivos y negros contundentes.

jueves, 12 de mayo de 2016

LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL

Prefirieron dejarle pensar que había visto la luz al final de túnel. Nadie le dijo que todo era fruto de la anestesia y una lámpara de quirófano.

miércoles, 11 de mayo de 2016

EN EL FRENOPÁTICO

En el frenopático, los pacientes asumen resignados sus diagnósticos confiando en que alguien ponga remedio a la locura del psiquiatra.

EL ASESOR: Diario de campaña

4.-El Partido

Asumidos los mimbres del candidato, el siguiente paso del asesor es analizar los del partido para completar el cesto. Confirmar que el PIRLA (Partido Independiente Revolucionario para Liberales Autónomos), iba a dar tanto castigo como su líder era tan sencillo como acercarse a sus principios fundacionales.

Con un origen de sobremesa larga y vaso ancho, unas siglas con menos sustancia que un tertuliano de reality, y un programa tan de centro como flexible para escorarse a izquierda o derecha según conveniencia, el PIRLA era el caramelo envenenado que Juan Cuadrado estaba llamado a convertir en principal fuerza política del país.

Terminado el primer asalto, Cuadrado se retira a su rincón, más azotado que una alfombra vieja mientras tamborilea con el lápiz en su cuaderno de notas y piensa: “Juanito, Juanito. Con estos bueyes tenemos que arar”.

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